La interna joaquinista ya no puede disimularse
Recordemos que poder y conflicto son inversamente proporcionales, es decir el crecimiento de uno implica -inexorablemente- la disminución proporcional del otro, por lo tanto quien quiera manejar el poder deberá entender que el conflicto es la contracara de esa preciada moneda.
Evidentemente Joaquín De La Torre nunca entendió esto, él creyó que podía manejar el conflicto simplemente minimizándolo, para lo cual pretendió hacerlo invisible hacia el exterior, comprando voluntades opositoras y deprimiendo el debate; a modo de simple ejemplo de lo dicho es suficiente ver la forma en que se ha manejado -hasta el momento- la oposición en el HCD local.
En su ilógica concepción del PODER, el Jefe Comunal piensa que puede darle fuerza a su gobierno con el debilitamiento institucional del Órgano deliberante. Volviendo al anterior ejemplo: De La Torre esta absurdamente convencido que su administración será más poderosa en tanto y en cuanto no se escuche ninguna voz opositora.
En realidad si el intendente persiste en ese armado sostenido con billetera veloz, lo único que logrará será mayor corrupción y menor transparencia gubernamental.
El bolsillo de payaso del intendente solo alcanzará para acallar algunas voces circunstanciales, pero nunca para manejar el conflicto, debido a la minimización del mismo solo genera una mera apariencia externa.
Muchas veces hemos dicho que quien quiera manejar el conflicto debe saber abrirlo y cerrarlo, de lo contrario el mismo seguirá vigente y a la espera de su oportunidad.
De La Torre no sabe ni abrir ni cerrar conflictos, él solo los subsidia y los esconde hacia afuera…
El conflicto no debe esconderse, debe manejarse; guardar mugre debajo de la alfombra es una solución nada recomendable, lo que se ve prolijo desde el exterior en algún momento puede salir a la luz…
En definitiva maquillar problemas, es una solución externa, momentánea y poco efectiva, dado que el conflicto permanecerá latente y seguramente repercutirá en el seno mismo del entramado de poder.
Esto precisamente es lo que le está sucediendo al joaquinismo: sus conflictos son internos.
La dupla Coll Areco-Luppino, busca generar su propio espacio dentro del massismo, ello -ni más ni menos- que de la mano de Jesús Cariglino.
Como prueba de lo dicho alcanza con ver como el actual presidente del HCD, Hugo Reverdito, limpia el legislativo local con químicos antulippinianos y cual si fuese una alfombra, usa la oficina de archivo para esconder lo que su jefe, Joaquín De La Torre, no quiere mostrar, entonces termina mandando a ese sector los hombres aliados de Luppino…
El líder del “Grupo Martin Fierro”, es el alfil elegido por Coll Areco para armar dentro del massismo local. De La Torre lo sabe y trata de barrer la mugre debajo de la alfombra, así el Jefe comunal prefiere esconder conflictos antes que manejarlos y ese desmanejo es la carta que tratará de usar Coll Areco en busca de un buen puerto para su armado…

3 comentarios:
¡Tiembla Joaquín! Los caudillos populares Alfonso y Maxi viene con todo. Jajajaja
Jajjajajj los patrocina el Opus...el armado o admite pobres ni morochos
Jajjajajj los patrocina el Opus...el armado no admite pobres ni morochos
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